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Normas y valores

 

 

 

 

 

 

 

Hilary Putnam y Jurgen Habermas

Normas y valores

 

por: Victor Julian Parra Buitrago 

 

La filosofía es un constante desacuerdo y además de eso, es una forma de descubrimiento, es eso lo que la convierte en una herramienta del pensamiento seductora para todo tipo de personas, pues lleva en su esencia el debate, la critica y el respeto por el otro en este caso por el interlocutor, pues su fin –el de la filosofía- es avivar el pensamiento de los individuos que integran una sociedad; dentro del debates filosóficos existe un tema que no se escapa de la realidad y que es el pan de cada día. Estas son las normas y los valores, siendo lo anterior los temas neurálgicos del debate entre Putnam y Habermas. Ellos consideran que además de los debates académicos existen otro tipo de herramientas que pueden incentivar el cumplimiento y el análisis sobre las normas y los valores; y donde la escritura de pequeñas monografías son el espacio, que generan una discurso dinámica en el ejerció reflexivo de los seres humanos, cogiendo de esta forma fuerza el ejecución comunicativo.

 

Para hablar de normas y valores, Putnam empieza por hacer una crítica fuerte a la ética del discurso Habermaciano, argumentando Putnam, que dicha ética no puede ser aplicada a una sociedad que todavía no posee un criterio claro sobre el discurso argumentativo ya que existe grandes diferencias culturales, éticas, políticas, y en donde toda la propuesta que hace Habermas sobre normas y valores aterriza en el terreno de la dialéctica, incurriendo de esta formas en un problema que carece de conocimiento en cuanto al lenguaje utilizado en una sociedad; y en donde lo que busca el filosofo de la teoría de la acción comunicativa, es lograr mediante la universalización de las normas y los valores una sociedad mas justa.

 

 Para Putnam el problema sobre la “objetividad de los valores” debe ser sometido a un estudio riguroso debido a que no existe todavía un concepto claro de que es valor y norma, pues lo que se conoce sobre el tema es su finalidad y no su esencia, pues el fin de las normas y los valores es buscar una verdad que en algunos casos resulta muy relativa, para Putnam, cuando aborda el concepto de valor y norma, se debe tener encueta los temas que aborden una realidad acorde a las necesidades de la sociedad y no una universalidad de elementos valorativos como lo considera Habermas. También el filósofo de Harvard considera pertinente que una forma de entender el realismo moral es mediante entidades de valor que consisten básicamente en una investigación sobre las necesidades latentes en el ser humano y busca una definición práctica sobre el tema. Según Habermas –controvirtiendo lo expuesto por Putnam-  el en ningún momento busca la universalidad de dichos conceptos, lo que él intenta decir (Habermas). Es que debe existir una delimitación entre la razón practica y teórica de los valores y normas; además de lo anterior el filosofo de Frankfurt argumenta desde su óptica critica, que se debe correr el riesgo de plantear una aplicación sobre la noción de verdad a los valores en un sentido general, que conduzca a un tipo de realismo metafísico, como por ejemplo el concepto de vida y en donde por medio de la comunicación se llega a un acuerdo sobre lo que significa dicha palabra.

 

Tanto para Habermas como para Putnam, es necesaria una aceptación del pluralismo como un rango definitivo de la comunidad con el fin de crear una sociedad democrática contemporánea, ya que la sociedad posee una diversidad de valores que van insertados en el hombre desde tiempos  muy antiguos y es en ese momento donde la filosofía juega un papel importante. Para lograr lo anterior Habermas y Putnam, consideran necesario utilizar como herramienta una reflexión crítica en torno al tema sobre lo que se entiende en la actualidad por normas y valores, tarea que no es del todo fácil pues debido a la diversidad cultural dichas definiciones y conceptos varían dependiendo del lugar en donde se este.

 

Es importante tener encueta que para ambos filósofos las sociedades democráticas y liberales están marcadas por el pluralismo en donde el respeto por el otro es importante sin importar su postura ideológica o religiosa, pues esa es la base para la construcción de “nuevos valores y normas” y donde el problema de la construcción de un lenguaje universal es muy importante ya que si no se tiene claro que es pluralidad, no podría llegarse a un acuerdo entre los interlocutores, lo anterior genera según los pesadores un obstáculo epistemológico difícil de romper. Con lo anterior Putnam y Habermas se ven en la necesidad de aceptar que puede existir un motivo para dudar de la objetividad del discursó, pues según Putnam es necesario establecer las divergencias y convergencias en donde al parecer, lo disputado no pude resolverse, pues en el terreno moral no existen afirmaciones objetivas.

 

 Para los pensadores de Frankfurt y Harvard, en el caso de los juicios de valor cuando existen discrepancias, esto implica la pérdida de objetividad de los mismos valores, generando un relativismo moral. Frente a lo anterior los autores consideran que el estatuto normativo de un valor, mantiene una conexión interna con la razón que posibilita justificar la moderación de los juicios de valor bajo la condición moderna del pluralismo ético en donde la falta de voluntad no implica falta de objetividad y donde es necesario una claridad en el lenguaje.

 

Según Putnam y Habermas, en lo que respecta a las condiciones normativas, de la investigación teórica, existen otros explicaciones o elementos  que se encargan de las acciones y las relaciones humanas y donde lo que cobra valides no es lo teórico sino lo práctico, haciendo que esto-lo práctico- se convierta en un valor o norma; por ejemplo: el mentir es universalmente malo, pero se debe mirar en el contexto en el que se habla. Dentro del problema de la objetividad de la norma existen una serie de principios que son importantes en el discurso ético -según los autores- ese ejercicio normativo esta dotado de valores cognitivos que en este caso, los sujetos inmersos en la discusión empiezan un juego argumentativo y en donde lo que se expresa, no son los intereses “personales” sino por el contrario lo que se busca es una acuerdo sobre lo que se esta hablando, en donde cada uno de los hablantes tiene una referencia interna a la acción “el realismo normativo ( no-naturalista) es la posición según la cual dichos enunciados expresan proposiciones cuya verdad o falsedad remite a hechos normativos no-naturales”.

 

Para concluir, Se debe tener en cuenta que los filósofos consideran el lenguaje normativo como algo evolutivo, a modo tal, análogas en donde lo que hace las ciencias es dar definiciones  ajustadas a la realidad y complicando de esta forma las relaciones que ahí entre las personas que integran una determinada comunidad; pues lo que hace la ciencia es complicar el lenguaje, y no dar posibilidad alguna para que se tenga otro tipo de interpretación, generando un dilema ético bastante complejo y en donde la importancia de que es valores y las normas cobran otro tipo de matiz, como por ejemplo el caso de la eutanasia, o la discusión sobre la existencia de Dios. Según Habermas y Putnam la vida moral y publica no gana nada con la sustitución de la objetividad por la solidaridad y que el giro pragmático no debe convertirse en un escepticismo contextual.   

 

 

 

 

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